Nos vamos de reformas de la mano de Alfredo Bryce Echenique: Las obras infames de Pancho Marambio

3 de febrero de 2026

Recién llegado desde Lima, dispuesto a vivir cómodamente después de haber cerrado su despacho de abogados, Bienvenido Salvador Buenaventura compra un piso en Barcelona que, curiosamente, de sábado a lunes ya ha subido de precio. La vivienda necesita ser reformada, pero en lugar de encargarse él mismo de contratar una empresa y supervisar los trabajos, el flamante propietario lo delega todo en un (mal) amigo de nombre Pancho Marambio, al que además paga por adelantado.

Se trata de un liante que ejerce como arquitecto sin serlo ni de lejos o haber restaurado edificios, y es autor incluso de dos libros sobre la materia: El castillo y su restauración y, con cierta insistencia, El palacio y su restauración.

Tal como era de prever, el resultado de las obras resulta desastroso: primero, desperfectos en los pisos colindantes; después, acabados con colores imposibles; facturas y garantías sin aparecer ni siquiera de los electrodomésticos; multiplicación de importes salidos de no se sabe dónde; Pancho Marambio en fuga, y la necesidad de un nuevo proyecto para hacer de la vivienda un lugar habitable. Con este panorama —caldera mal instalada e inundación incluidas— podría aventurarse que Bienvenido terminara con la cabeza girando sobre su propio eje, cometiendo un disparate o saliendo del edificio en el interior de una camisa de fuerza. Hay no obstante otra opción que por motivos familiares ha venido rondándole de cerca durante toda su vida, y es ahora cuando la abraza de lleno: la de emplearse a fondo en beber sin control, vaso de whisky con hielo en mano.

De esta manera Bienvenido cae en un deambular por la ciudad, cerrando los bares a diario, sin que ni siquiera la llegada de un antiguo amor consiga salvarlo de un declive que muchas veces entra de lleno en lo disparatado. Como no falta el humor en esta novela de Alfredo Bryce Echenique (Planeta, 2007), podríamos imaginar al señor Bienvenido Salvador Buenaventura deseando suerte a quienes se encuentren en un trance parecido, con algo como: Desde aquí, de todo corazón, ¡ánimo y la mejor de las fortunas!

V. Maldonado

Categorías: 365 días de libros

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